A panic station

Nina’s Fear

Pensamos que iba a ser la última vez que mamá recaería. Durante los últimos meses estuvo genial. Antonio era nuestro escape hacia una madre genial. Macarena nunca me dijo nada, pero creo que ella veía detrás de lo que yo me mentía. Siempre tuvo la habilidad de ver si realmente las cosas andaban bien o si era una mentira de patas cortas, uñas largas y encías con sangre.

La tormenta había pasado y el sol acechaba, así que Nina había decidido gritarle a su hija mayor, Macarena, diciendo que era hora y momento de volver al supermercado. Nina estaba con una mirada feroz y pensativa, pensando en que quería estar mejor y que disfrutaría de la compañía de alguien que no fuesen sus hijos y sus estúpidas amigas felices con la vida y con los quehaceres de la perfecta ama de casa, cuidada y organizada. Quizás una visita al supermercado le haría bien. Podría verlos. Hombres solteros, listos para embarcarse en una nueva vida familiar. Justo la vida que Nina quería volver tener.

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Esta entrada fue escrita por cyelip y publicada el noviembre 24, 2012 a las 15:38. Se guardó como The Writing Chaos. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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